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La caja de los elogios o cómo mejorar las relaciones familiares

Hay épocas en la que el cansancio, la falta de horas para ocuparse de uno mismo, la crianza de los hijos u otras preocupaciones hacen que se genere un ambiente malhumorado en la familia, entrando en un bucle del que resulta difícil salir. Para romper esta tendencia os proponemos una actividad muy sencilla, para hacer en familia, que seguro que puede ayudar a mejorar la convivencia y a que afloren los sentimientos positivos.

Se trata de la caja de los elogios, una idea original del terapeuta familiar estadounidense Matthew Selekman. Posteriormente otros lo han llamado también la caja de las caricias.

La caja de los elogios

La tarea recibe el nombre de la caja donde cada miembro de la familia deberá ir depositando comentarios positivos y sinceros acerca de los demás.

Se debe escoger una caja bonita que cuente con una ranura en la parte superior, como una urna para votaciones. Una vez elegida, deberá colocarse en un lugar fácilmente accesible para todas las personas de la familia. Puede ser un lugar importante de la casa o un rincón recogido, al gusto.

Junto a la caja, en un lugar espacioso y cómodo para escribir, habrá que colocar varios montones de papeles, tantos como miembros tenga la familia. Cada taco corresponderá a una persona diferente. Se pueden distinguir colocando el nombre en el papel, usando colores para cada persona o de cualquier otra manera que resulte fácilmente identificable; es imprescindible que se reconozca claramente a quién corresponde cada papel.

Preparada la caja y todo el material, cada vez que una persona sienta que otro miembro de la familia ha hecho algo agradable o que le  ha gustado, deberá apuntarlo en el papel correspondiente a esa persona e introducirlo en la caja.

Cada cierto tiempo, el que la familia decida, todos sus miembros deben reunirse en torno a la caja para leer, juntos, los elogios que se han hecho unos a otros.

Reglas de la caja de los elogios

La actividad de la caja de los elogios tiene una serie de reglas básicas que hay que respetar:

  • Sólo se pueden introducir comentarios positivos dentro de la caja.
  • Sólo se puede leer lo que hay dentro de la caja cuando toda la familia esté reunida. No debe faltar nadie; cada integrante de la familia es importante.
  • El plazo para abrir la caja (diariamente, semanalmente, cada tres días…) depende de cada familia. Debe ser un momento para concentrarse en la actividad, sin prisas y sin estar pendientes de otros asuntos.
  • No se debe aprovechar los elogios para reírse de los demás ni para hacer reproches.
  • Cada elogio debe obtener una respuesta positiva de la persona elogiada: una sonrisa, un “gracias”, un abrazo… No se trata de exagerar sino de agradecer de una manera que nos resulte cómoda y proporcionada.
  • Hay que elogiar con sinceridad; llenar la caja de papeles le resta veracidad al juego. Si observas muchas cosas que deseas elogiar, dosifícalas a lo largo de los días o de las semanas.

¿Para qué sirve la caja de los elogios?

Cuando estamos enfadados tendemos a fijarnos en aquello que nos molesta y obviamos las cosas buenas o, simplemente, las damos por hecho, en lugar de valorarlas.

Con la caja de los elogios trabajamos para darle la vuelta a esta tendencia. Es una actividad que nos obliga a poner la atención en lo bueno y a quitarle protagonismo a lo que nos molesta, rebajando la tensión. Por otro lado, cada elogio permite conocer qué cosas son las que más agradan al resto, dándonos la oportunidad de potenciarlas a partir de ese momento.

Gracias a este ejercicio la familia trabaja en equipo y se refuerzan los lazos positivos entre sus miembros.

La familia es fuente de muchas satisfacciones pero también de muchos desencuentros. La convivencia puede provocar un fuerte desgaste, sobre todo en épocas difíciles. Hacer un alto y mirar alrededor puede servir para verlo todo con otra perspectiva y seguir adelante con un impulso renovado.